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Documentación publicada sobre Pasaron de la Vera

“50 AÑOS DE LA TRAGEDIA DEL SALTO DE TORREJON”

El pasado jueves, 22 de octubre,  se cumplieron 50 años de uno de los accidentes labrorales más graves  del siglo XX en España.

“Las presas  del Tajo y el Tiear estaban en construcción,la ataguía que frenaba el paso del agua del canal se rompió y desencadeno la tragedia.”

“Se reconocieron oficialmente 54 cadáveres y otros 10 de accidentes anteriores, pero aun hoy en día se desconoce su número real, pues algunos desaparecieron aguas abajo.”

“La tragedia fue envuelta entre el silencio y olvido del régimen franquista; las presas jamás fueron inauguradas y Franco no vino, a pesar de tener previsto, ni se dio ningún tipo de explicaciones al respecto”

Aqui os dejamos un articulo   de Carmen Monforte publicado en el periodico EL PAIS el 22/10/15 al respecto de dicho accidente.

Los 60 muertos de Monfragüe que Franco ocultó

El dictador y la familia Oriol silenciaron el accidente que costó la vida a decenas de obreros en la mayor tragedia laboral en España

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Camiones y maquinaria arrastrados por las aguas tras reventar la compuerta el 22 de octubre de 1965. / EL PAÍS

 
Hacia las nueve de la mañana del 22 de octubre de 1965, los niños del poblado obrero de los Saltos de Torrejón El Rubio, en pleno corazón de Monfragüe, apuraban el desayuno antes de ir a la escuela. El pueblo había sido levantado por Hidroeléctrica Española (hoy, Iberdrola) para albergar a familias de trabajadores que durante siete años participaron en la construcción de dos presas contiguas: una sobre el río Tajo y otra sobre su afluente el Tiétar, en un paraje del hoy Parque Nacional donde ambos ríos casi se tocan. La colosal infraestructura, en el que llegaron a trabajar hasta 4.000 personas, en su mayoría de otros pueblos de la provincia de Cáceres, tenía una particularidad: el enorme túnel o canal que se construyó para comunicar los dos embalses y bombear agua.

El poblado, ubicado en la orilla izquierda del Tajo, a unos 500 metros de la presa, lo formaban pequeñas viviendas y chozos construidos por los propios obreros, muchos de ellos campesinos para los que el nuevo pantano era una oportunidad contra la emigración. Algunos de los servicios se encontraban en el poblado de la margen derecha, “el de arriba”, donde vivían los ingenieros y mandos encargados de la obra. Pero todos los niños compartían la misma escuela y a ella se disponían a ir aquella aciaga mañana de octubre cuando un ruido ensordecedor de sirenas y griterío los empujó, a ellos y a sus madres, monte arriba angustiados por la suerte de los padres, maridos e hijos que se encontraban en pleno cambio de turno.
Evacuados por la guardia civil, las asustadas familias sortearon brezos y jarales hasta un otero donde permanecieron hasta la noche. Desde allí pudieron ver con horror cómo el cauce del río, minutos antes seco, arrastraba aguas turbias y enfurecidas con un ruido atronador y cómo en el puente que unía ambas orillas y en algunas laderas los hombres se movían “como pájaros”, tal como lo recuerda Maricarmen Flores, entonces una niña.

Las víctimas reclaman un gesto de justicia póstuma: una placa con los nombres de los fallecidos

 
Lo que no podían imaginar es que ese día y en aquel lugar se estaba produciendo el accidente laboral más grave de la historia de España y la tercera mayor tragedia humana relacionada con la rotura de una presa. Una compuerta provisional (o ataguía) de 14 toneladas que cerraba el túnel de bombeo reventó por la presión del agua embalsada y anegó dicho túnel, de 16 metros de ancho, la central hidroeléctrica subterránea y varias galerías, segando la vida de dos cuadrillas de obreros que trabajaban en su interior. Pero el desastre no acabó ahí: el agua rebosó y arrastró consigo a otro grupo de trabajadores que remataban algunas tareas en el cauce seco del río. Y se agravó al verse la compañía obligada a abrir los aliviaderos del embalse para librar de agua los túneles e intentar rescatar a los fallecidos. El paraje quedó como tras un bombardeo, con hierros, escombros y maquinaria arrastrados por el agua. Se reconocieron oficialmente 54 cadáveres y otros 10 de accidentes anteriores, pero aun hoy en día se desconoce su número real, pues algunos desaparecieron aguas abajo.

 
Obra colosal

1445458030_939038_1445458763_sumario_normal                                     La presa en construcción. / EL PAÍS
El pantano, cuya construcción había comenzado en 1959, estaba prácticamente terminado. De hecho, en aquellos días se había procedido a su llenado para comprobar el funcionamiento de los aliviaderos. Todos los testigos coinciden en que los responsables del embalse se excedieron en su llenado (el nivel del agua estaba a apenas 83 centímetros del tope) y de investigaciones oficiales posteriores se desprende que la compuerta de la desgracia no reunía los reglamentarios requisitos de seguridad. Y lo que iba a ser una fiesta, “ver las cascadas de espuma de agua desde los aliviaderos por primera vez”, en palabras de una víctima, se convirtió en una gran tragedia que no acabó ese día, pues durante meses se siguieron encontrando cadáveres (el último aparecería a mediados de 1966) y miembros mutilados de los desdichados obreros. Además, fueron los propios compañeros los encargados de rescatar a los supervivientes y cadáveres e incluso del traslado de los ataúdes en camiones que se entregaron precintados a las familias.
Pero otra capa de agua más oscura anegó la tragedia: la de la censura franquista que, en connivencia con la oligarquía representada por la todopoderosa familia Oriol (propietaria de Hidroeléctrica Española, que después construiría la gran presa de Alcántara, y muchos años después daría lugar a Iberdrola) y José María Aguirre Gonzalo (a la sazón, presidente de Agromán, la constructora encargada de las obras hoy integrada en Ferrovial). La dictadura de Franco no parecía dispuesta, en pleno boom de construcción de pantanos para producción eléctrica y regadíos, a que el desastre de Monfragüe, se le escapase de las manos como ocurrió en 1959 con el de Ribadelago, donde fallecieron 144 de sus habitantes, que tuvo una gran repercusión mediática nacional e internacional.
Las presas de Torrejón El Rubio comenzaron a funcionar en 1966. Franco nunca las inauguró.
Así, los periódicos de la época (Arriba, ABC, Pueblo o Ya) informaron del accidente de forma escueta y casi anecdótica, dando casi más relevancia a la labor paternalista de las autoridades. El Nodo del 1 de noviembre se hizo eco del mismo en menos de un minuto. El silencio oficial hizo que ni siquiera en los pueblos de la provincia se haya conocido el suceso hasta hoy. La importante investigación de las documentalistas del Parque Nacional de Monfragüe, Rosa Escobar e Inés García Herrero, Los Saltos de Torrejón: una historia por contar, ha despertado por fin el interés por la tragedia.
Y si la información brilló por su ausencia, de la justicia poco que añadir. Las viudas recibieron apenas 20.000 pesetas y otras 5.000 por huérfano a cambio de renunciar a cualquier reclamación. La instrucción abierta por el juzgado de Navalmoral de la Mata acabó en 1970 con el sobreseimiento del caso en la Audiencia Provincial de Cáceres, pese a las pruebas de negligencia aportadas por los peritos. De la investigación de Escobar y Garía Herrero se desprende que más que defectuosa, la ataguía fue mal colocada. Muchos de los supervivientes se conformaron con el contrato fijo o el empleo con los que la eléctrica los Oriol les compensó.
Pese a la tragedia, o como consecuencia de ella, decenas de niños que pasaron su infancia en los Saltos mantienen un foro en internet en el que intercambian sus vivencias y la de aquella triste mañana en que no terminaron su desayuno. Solo reclaman un gesto de justicia póstuma. Paquita Martos y Ernesto Ávila son dos de aquellos niños que no han cejado en reivindicar la memoria histórica: “Queremos que se restituya la placa con los nombres de los fallecidos que hasta hace pocos años figuraba en la antigua capilla de los Saltos y que Iberdrola eliminó sin más explicación”. De todos, insisten, pues suponen que en ella no figuraban los empleados de Agromán.

 
El héroe del río y la tumba desconocida
A la tragedia de Monfragüe no le faltó un héroe, que sirvió al Gobierno y la compañía para distraer la atención sobre la inmensa tragedia. “El héroe de Torrejón”, así bautizó la prensa de la época con todo merecimiento a José Martín Malmierca, un avezado conductor de grúas natural de Malpartida de Plasencia que se encontraba trabajando en el cauce seco del río en el momento del accidente y salvó con una cesta enganchada a la pluma de su grúa a 25 o 30 compañeros. Recibió de Franco la medalla del mérito al trabajo y el ofrecimiento de Hidroeléctrica de trasladarse a trabajar a las oficinas de la central en Madrid, lo que él declinó. Malmierca fue también premiado con una visita a Roma y la revista Alba la pagó una estancia en Marbella.
El envés de esta historia es la del trabajador de Arroyo de la Luz, Agustín Oliva, cuya tumba fue hallada por la familia en 2007 en el cementerio de Toril, una pequeña aldea de Monfragüe. Tras 42 años desaparecido, sus hijas, María Victoria y Felisa, una de sus hijas, descubrió la carta que el juez de Navalmoral de la Mata que instruyó el caso envió en su día al Ayuntamiento de Arroyo de la Luz, informándole de la ubicación de los restos de su padre. La carta fue entregada a su tía, pero la mujer no sabía leer.

Fuente: EL PAIS/ Carmen Monforte 22/10/2015

Tambien os dejamos  dos  enlaces de documentales  emitios en Canal Extremaduta y en RTVE

Crónicas Torrejón 1515

Tragedia del salto de Torrejon

INVENTARIO DE INSCRIPCIONES LABRADAS DE PASARÓN DE LA VERA

Fotos inscrip

Queridos amigos, acabado ya el verano, y con ello las vacaciones, iniciamos un nuevo “curso” con más de 31.700 visitas desde la puesta en marcha allá por el mes de abril. Durante las fiestas del Salvador he escuchado varios comentarios de la página, unos favorables y otros no tantos, pero el que más me ha sorprendido ha sido uno en el que se nos tachaba de ser una web afín a un determinado partido político. Ni que decir tiene que somos totalmente ajenos a cualquier ideología política y lo único que nos mueve es pasar un buen rato contigo entorno a Pasarón.
Aprovecho esta ocasión para pedirte una mayor participación activa en todas y cada una de las publicaciones que se van sucediendo y que sean tuyas, puesto que pasaróndelavera.org la hacemos entre todos, y la participación es lo que posibilita que nos reafirmemos y proyectemos nuestro objetivo.
Continuando con la difusión de nuestro patrimonio cultural pasamos a conocer algo más sobre las inscripciones en las piedras (epigrafía) que podemos ver por los distintos y variados rincones del pueblo. Conviene pensar que cuando un pasaroniego esculpía una inscripción intentaba transmitir un mensaje a uno o varios destinatarios concretos, pero también deseaba que ese mensaje perdurase en el tiempo.

Pincha aquí para ver el cuaderno   CUADERNO 2. Inventario de inscripciones labradas en Pasarón de la Vera

PASARÓN DE LA VERA Y EL EMPERADOR CARLOS V

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El martes, día 26 de mayo de 2015, aparecía publicada en la página web de la Junta de Extremadura www.gobex.es la siguiente noticia:
Las Rutas Europeas del Emperador Carlos V declaradas Itinerario Cultural Europeo.
Las Rutas Europeas del Emperador Carlos V han obtenido la certificación de Itinerario Cultural Europeo, que otorga el Consejo de Europa, a través de su Instituto de Itinerarios Culturales Europeos.
Esta declaración viene a dar prestigio, visibilidad y puesta en valor de un legado basado en la trayectoria, avatares históricos, legado artístico, político, cultural, académico y social del último emperador de Europa. Un legado que constituye un referente cultural e histórico de los pueblos europeos.
La extremeña Ruta del Emperador Carlos V forma parte de estas Rutas Europeas que ahora ostentarán esta distinción europea.
El Gobierno de Extremadura ha apoyado activamente esta candidatura que presentó al Consejo de Europa la Red de Cooperación de las Rutas Europeas del Emperador Carlos V, con sede en Cuacos de Yuste, y de la que forma parte activa la Fundación Academia Europea de Yuste desde su constitución en 2007, ocupando actualmente la Secretaría.
(…)
ITINERARIO CULTURAL EUROPEO
La iniciativa de los Itinerarios Culturales del Consejo de Europa pretende crear un vínculo entre los ciudadanos de Europa y el patrimonio cultural. Son caminos entre sitios de particular interés, que en ocasiones son vías históricas, pero no solo se trata de rutas turísticas: son un patrimonio vivo, que se basa en el enriquecimiento mutuo del intercambio y facilita la conciencia de una identidad europea común.
Cada Itinerario Cultural fomenta la participación ciudadana en un patrimonio cultural democráticamente definido, que no es tan solo interesante por su belleza y su antigüedad, sino sobre todo por su valor inmaterial fundamental. Así pues, los Itinerarios Culturales reflejan la diversidad cultural del continente europeo.
En ese sentido, se pretende invitar a los europeos a descubrir la riqueza plural de su continente por rutas alternativas: el turismo se plantea pues como una forma de crecimiento económico sostenible para las regiones implicadas. Más allá de ese objetivo turístico, se persiguen la cohesión social y el respeto al medio ambiente, por medio de la integración adecuada de los patrimonios cultural y natural.
Tras leer detenidamente esta noticia, entiendo que Pasarón, y así lo avala el profesor D. José Antonio Sánchez Prieto,  debería formar parte de la Asociación “Red de Cooperación de las Rutas Europeas del Emperador Carlos V” y su Proyecto de Itinerario Cultural Europeo, cumpliendo así nuestro compromiso de favorecer la protección, enriquecimiento y difusión de nuestro Patrimonio Cultural.
La cuota de ingreso en dicha Asociación es de 1.500 € y 500 € anuales de cuota por ser socio de pleno derecho.
Si apoyas esta iniciativa trasmítela o teclea “me gusta” en Facebook. Con todo ello formularemos la petición ante el Exmo. Ayuntamiento de Pasarón de la Vera, acompañada de la documentación histórica que avala la vinculación de Pasarón de la Vera con la figura del Emperador Carlos V.

La Villa de Pasarón y su contribución al itinerario de Carlos V.  José A. Sánchez Prieto.

 

LA ARQUITECTURA PUPULAR DE PASARÓN: LA IDENTIDAD CULTURAL DE UN PUEBLO

 

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“La identidad cultural de un pueblo viene definida históricamente a través de múltiples aspectos en los que se plasma su cultura, como lengua, instrumento de comunicación entre los miembros de una comunidad, las relaciones sociales, ritos y ceremonias propias, o los comportamientos colectivos, esto es, los sistemas de valores y creencias. (…) Un rasgo propio de estos elementos de identidad cultural es su carácter inmaterial y anónimo, pues son producto de la colectividad. Precisamente por ello el ‘monumento histórico’ es especialmente eficaz como condensador de estos valores, es decir, por su presencia material y singular:
Ignacio González Varas: Conservación de Bienes Culturales, Cátedra, 1999
El Patrimonio Tradicional ocupa un privilegiado lugar en el afecto y cariño de todos los pueblos. Aparece como un característico y atractivo resultado de la sociedad. Se muestra aparentemente irregular y sin embargo ordenado. Es utilitario y al mismo tiempo posee interés y belleza. Es un lugar de vida contemporánea y a su vez, una remembranza de la historia de la sociedad. Es tanto el trabajo del hombre como creación del tiempo. Sería muy digno para la memoria de la humanidad si se tuviera cuidado en conservar esa tradicional armonía que constituye la referencia de su propia existencia.

El Patrimonio Tradicional o Vernáculo construido es la expresión fundamental de la identidad de una comunidad, de sus relaciones con el territorio y al mismo tiempo, la expresión de la diversidad cultural del mundo.

Así comienza el preámbulo a la Carta del Patrimonio Vernáculo Construido, redactada y ratificada en la doceava Asamblea General celebrada en Méjico en el mes de octubre de 1999.

El abandono y la desprotección al que estaba sometido este tipo de patrimonio llevaron a la UNESCO, a través de su órgano ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios) a redactar la Carta para la salvaguarda de esta singular e identitaria arquitectura.

En  alusión a la arquitectura popular, ese patrimonio tradicional o “patrimonio de segunda línea” que conforma la identidad de Pasarón vamos a ofrecer los cuadernillos de arquitectura popular de Pasarón de la Vera.

Si también crees que la arquitectura tradicional de debe ser preservada como elemento de identidad de Pasarón de la Vera, si crees que estas construcciones tan fascinante deben ser valoradas y son una apuesta a futuro, si crees que el patrimonio popular también ‘necesita su sitio’… o si piensas todo lo contrario… La sección de comentarios es toda tuya. ¡A mí también me encantará leerte!

CUADERNO 1º.  La Arquitectura Popular

PASARÓN TUVO TAMBIÉN OTRA DENOMINACIÓN EN ÉPOCA MEDIEVAL.

Dejando aparte el origen de su nombre, que sigue siendo un enigma, pues si su etimología procede del latín “passer” (pájaro) daría en aumentativo passarón (pájaro grande), tal como se dice en Asturias, entoces ¿cómo es que no derivó a “pajarón” dado que estamos en zona castellana? ¿se asentaron aquí repobladores asturianos? o ¿tal vez se trataba solo de ganaderos seminómadas que llegarían una vez conquistado el territorio?.

Sería más interesante, sino fuera altamente improbable, que procediera del griego (Πασσαρώνα) , tal y como nos dicen los falsos cronicones que hacen venir a griegos epirotas a fundar la villa de Pasarón, fundándose en que hay en la región de Epiro, al noroeste de Grecia, una localidad denominada exactamente igual, asentada sobre una colina y que se distinguió por su decidida defensa frente a los romanos.

mapa epiro

Volviendo al tema de la otra denominación de Pasarón, no es otra que TORREMAYOR y ¿porqué esta denominación?. La respuesta es sencilla: Cuando se creó el señorío de Pasarón en 1331 separándolo de la ciudad de Plasencia, lo formaban Pasarón con su anexo TORREMENGA (o torre menguada). De ahí que para diferenciar ambas partes del señorío a Pasarón se la denominó también Torremayor; aparte de ser un nombre más sonoro y que daría más renombre al poseedor del señorío. Así aparece en los documentos existentes en el Palacio de Liria concernientes a la Casa de Alba. Cuando a mediados del siglo XV la adquirió por dote Dña. Mayor Alvarez de Toledo, hija del primer conde de Alba y casada con el IV señor de Oropesa se la nombra como “señora de Torremayor”. Y aunque esta denominación aparece solo en algunos documentos, la prueba de que no se había olvidado todavía un siglo después nos la refleja D. Luis de Toro en su libro “Descripción de la ciudad y obispado de Plasencia” impreso en 1573 que al describir los pueblos veratos cita a Pasarón “muy abundante en higos y con viñas fértiles y que también es llamado Torre Magna” traduciéndolo literalmente del latín en el que escribe el libro.

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Jose A. Sánchez Prieto